La revisión de bibliografía se ha centrado en la recopilación de artículos científicos indexados (JCR), trabajos de tesis doctorales y actas de congresos nacionales e internacionales durante los últimos 25 años. A través de SCOPUS y Google académico, junto a los trabajos de revisión de Abad et al. (2021a,b) y Guerra y Steenwerth (2012), se hizo la búsqueda usando las siguientes palabras clave: viñedo+cubierta vegetal viva+cubierta vegetal inerte+lluvia+riego+semiárido. Esta búsqueda derivó en un total de 149 trabajos, de los cuáles se han seleccionado 72 que cumplen los criterios de análisis centrados en:

a) régimen hídrico recibido por el cultivo (lluvia + riego);
b) diferentes tipos de manejos de suelo;
c) características propias del cultivo principal, como variedad, densidad, sistema de conducción, edad de la plantación y condiciones de manejo del cultivo (es decir, riego y fertilización);
d) características de la cubierta vegetal, como fracción de suelo cubierto, composición de especies vegetales, y momento y número de cortes de la cubierta;
e) respuesta del cultivo en términos de crecimiento (peso de madera de poda y fracción de suelo cubierto), producción (peso del racimo y rendimiento), y calidad de la uva (sólidos solubles, pH, acidez total y color);

Teniendo en cuenta la variable de régimen hídrico, los trabajos seleccionados se agruparon de acuerdo a 5 niveles de régimen de precipitación y de riego durante el período de estudio de cada trabajo (Tabla 1). En los casos donde el número de años publicados y las condiciones del experimento dieron lugar a diferentes regímenes de lluvia y de riego, se consideró estudiarlos de forma conjunta con el apropiado nivel de régimen de lluvia que ocurre en la zona, ya que puede resultar interesante estudiar la interacción que se genera en los parámetros de producción entre ambos tipos de niveles (Tabla 1).

Tabla 1. Clasificación de trabajos según el régimen hídrico recibido por la viña.

Régimen de lluvia Régimen de riego
Intervalo (mm) Nivel Intervalo (mm) Nivel
0-299 1 Secano a
300-499 2 0-99 b
500-699 3 100-199 c
700-899 4 200-299 d
>900 5 >300 e
Combinación de anteriores 6 Combinación de anteriores f

Respecto a los diferentes tipos de manejo de suelo, los trabajos de revisión recogen una amplia diversidad de casos que pueden o no ser aplicados en toda la calle, en una franja de la calle, en calles contiguas o en calles alternas. Así mismo, la fenología de la viña descrita en los trabajos se tuvo en cuenta de acuerdo a los manejos de suelo y de cubierta vegetal aplicados. Como resumen, y a pesar de que existe una combinación de tratamientos muy variada, los principales manejos de suelo comunes para la mayoría de los trabajos revisados fueron:

a) suelo desnudo con laboreo (LT)
b) suelo desnudo sin laboreo practicando el control químico de la flora arvense
c) cubierta vegetal viva sembrada (CCVs)
d) cubierta vegetal viva espontánea (CCVe)
e) cubierta vegetal inerte (CCi)

La clasificación del total de los trabajos analizados (72 seleccionados de entre 149) de acuerdo a los niveles de precipitación y de riego recibidos por el cultivo ha dado lugar a las siguientes principales conclusiones:

>>El clima predominante donde se ha estudiado el efecto de los diferentes manejos de suelo es Mediterráneo, de tipo semiárido en la mayoría de los casos, cuando el régimen pluviométrico recibido por el cultivo se sitúa por debajo de los 700-800 mm. Precipitaciones superiores (>900 mm) ocurren en zonas de clima continental templado húmedo y sub-húmedo y de influencia oceánica.

>>Las variedades utilizadas son principalmente tintas en todos los niveles de clasificación de régimen hídrico establecido, obteniéndose datos de comportamiento y manejo de la vid en variedades poco representativas para el ambiente semiárido de España.

>>El sistema de formación de la vid predominante fue el de espaldera con anchura de calles comprendidas entre 2.1 m y 3.2 m, mientras que la formación en vaso estuvo más implantada en ambientes de hasta 450-500 mm de precipitación.

>>El contenido de Materia Orgánica del suelo fue bajo, con valores inferiores al 2%.

>> Los manejos de suelo realizados en los diferentes trabajos considerados en este estudio comprendieron una amplia gama de opciones que se pueden resumir en los siguientes:

            • suelo desnudo con laboreo (LT)
            • suelo desnudo sin laboreo practicando el control químico de la flora arvense
            • cubierta vegetal viva sembrada (CCVs)
            • cubierta vegetal viva espontánea (CCVe)
            • cubierta vegetal inerte (CCVi)

>> Las especies vegetales utilizadas para formar las CCVs estuvieron constituidas por una única especie, principalmente gramíneas o leguminosas, o una mezcla de las anteriores en proporciones diversas que pueden representar del orden del 60% y 40%, respectivamente.

          • Las especies gramíneas más destacadas fueron: cebada, centeno, avena, festuca alta, raygrass, triticale, trigo sarraceno, Festuca rubra L, Brachypodium distachyon, Lolium multiflorum
          • Las leguminosas más relevantes fueron: trébol blanco, trébol subterráneo trébol rojo, guisantes
          • La mezcla de gramíneas, de leguminosas, o de ambas, estuvo representada principalmente por las siguientes:
                • Elymus glaucusHordeum brachyantherumBromus carinatus
                • trébol rojo, trébol blanco, festuca alta y ryegrass
                • ryegrass sward y chicory sward
                • Medicago trunculata, Medicago rigidula, Medicago poymorpha
                • Avena-guisante-veza
                • Avena-trébol rojo
                • Timothy-trébol rojo-trébol alsike
                • Festuca-trébol blanco
          • La formación de las CCi fue con acolchado de restos de poda de vid y paja de cereal, así como una aplicación de enmienda orgánica.
          • Los manejos de suelo descritos con las diferentes especies generó una alta diversidad de casos que se aplicaron o no en toda la calle, en una franja de la calle, bajo la propia línea del cultivo; y esto a su vez en calles contiguas o en calles alternas.
          • El establecimiento de la CCVs y CCVe se realizó durante los meses de otoño, predominado un mínimo de 3-4 siegas durante la campaña desde brotación de la viña o desde el estado del racimo en tamaño guisante.
          • La CCi tendió a ser formada durante la primavera para evitar los procesos de evaporación de agua durante los meses de verano.

 

          • La formación de las CCi fue con acolchado de restos de poda de vid y paja de cereal, así como una aplicación de enmienda orgánica.
          • Los manejos de suelo descritos con las diferentes especies generó una alta diversidad de casos que se aplicaron o no en toda la calle, en una franja de la calle, bajo la propia línea del cultivo; y esto a su vez en calles contiguas o en calles alternas.
          • El establecimiento de la CCVs y CCVe se realizó durante los meses de otoño, predominado un mínimo de 3-4 siegas durante la campaña desde brotación de la viña o desde el estado del racimo en tamaño guisante.
          • La CCi tendió a ser formada durante la primavera para evitar los procesos de evaporación de agua durante los meses de verano.
          • Respecto a la respuesta productiva (vigor y rendimiento) de la vid y de calidad del mosto (sólidos solubles totales, pH, acidez total y color), en sus diferentes ambientes, se destacan los siguientes aspectos:
            • Nivel 1. 0-299 mm
                  • La CCVs provocó una ligera tendencia a la caída de rendimientos respecto del LT, pero no tan acentuada como cabría esperar debido al corte de la CCV en el inicio del ciclo del cultivo, así como el manejo del riego aplicado al cultivo.
                  • La CCVi, frente al LT, mantuvo los mismos niveles productivos de la vid tanto si se manejaba en secano como en riego. El inconveniente de este manejo es la alta dosis de restos de poda aplicada (12.4 t/ha) que no son fácilmente alcanzables por el mismo sistemas productivo.
                  • En la calidad del mosto no se observó ninguna diferencia de los parámetros considerados.
            • Nivel 2. 300-499 mm
                  • Bajo condiciones de secano, los sistemas de formación en vaso y en espaldera reportaron un rendimiento y vigor significativamente inferior cuando el suelo es manejado con CCVe o CCVs respecto al LT. Ambos parámetros productivos se hacen más relevantes a medida que se incrementa la fracción de CCV en la calle, se practican estos manejos en viñedos jóvenes y un retraso en el inicio de los cortes en la cubierta respecto al ciclo biológico de la vid. En estas zonas, la práctica de la CCV en calles alternas, o la combinación del laboreo en la línea del cultivo y la ejecución de cortes de la CCV de forma frecuente pueden ser alternativas eficaces para contrarrestar la pérdida de cosecha.
                  • En aquellas situaciones donde es posible la aplicación de agua de riego, con niveles entre 100 y 200 mm o superiores, y si además los contenidos de materia orgánicas son elevados (>3%), los rendimientos de la vid y sus componentes no se vieron disminuidos en los sistemas manejados con CCV respecto del LT. En cambio, cuando las precipitaciones se vuelven escasas, la pérdida de rendimiento se acentúa en el manejo con CCV.
                  • Tanto en secano como en riego, los parámetros de calidad del mosto del manejo con CCV se mantuvieron en valores similares o incluso mejoraron, como son los sólidos solubles totales y la acidez total.
            • Nivel 3. 500-699 mm
                  • El uso de las CCV en condiciones de secano mostró que el vigor de la vid se ve claramente desfavorecido respecto del manejo de LT. En cambio, en términos de rendimiento y sus componentes no se ha identificado una evidencia clara hacia un menor rendimiento de la vid cuando es manejada la CCV tanto en la calle completa como en calles alternas a diferencia de lo que expresan las plantaciones jóvenes cuya producción si se ve perjudicada.
                  • En situaciones de riego se ha identificado que la aplicación de láminas inferiores a 100 mm generaron menor vigor y menor producción en la vid cuando es manejada con CCV, ya sea sembrada o espontánea, en la calle completa o en una cierta superficie, respecto al LT. Con dosis de riego superiores a 100 mm, en general, no se obtuvieron diferencias de producción y crecimiento entre LT y los manejos de CCV, salvo en algunos casos con cubiertas perennes como Dactylis glomerata. Un manejo alternativo donde se combine el laboreo en la línea de cultivo con la CCV sembrada o espontánea puede favorecer incluso un incremento del peso del racimo.
                  • La calidad del mosto resultó muy similar entre los diferentes manejos, con ligera tendencia a disminuir la acidez total en el manejo de CCV respecto de LT.
            • Nivel 4. 700-899 mm
                  • En este nivel de precipitaciones se puede destacar que el control de flora arvense en la línea del cultivo, bien sea por laboreo, la aplicación de herbicida de post-emergencia, o el acolchado, no tuvo efecto en el rendimiento ni en sus componentes, aunque sí afectó al vigor de la vid. Por otro lado, la aplicación de CCVi, o algún tipo de enmienda orgánica, mejoró tanto el crecimiento vegetativo como la producción de uva (entre un 10% y un 15%).
                  • Bajo condiciones de riego se puede destacar que el manejo de la fila del cultivo sin vegetación, con una anchura libre de 0.85 m, y CCV en el resto de la calle, se pueden lograr valores productivos mucho más homogéneos (sin diferencias) respecto al LT a pesar de tener niveles de precipitación contrastantes (entre 731 mm y 352 mm) y en plantas jóvenes (de 2-4 años).
                  • La calidad del mosto en los manejos de CCVi y CCVs fueron muy similares, o incluso mejoraron, respecto del LT.
            • Nivel 5. >900 mm
                  • Las CCVs o CCVe tuvieron un efecto notorio sobre la reducción del vigor de las plantas respecto al manejo de LT. En cambio, el rendimiento se mantuvo en niveles similares entre los diferentes manejos de suelo, excepto cuando el horizonte explorable del suelo está limitado por una capa de arcilla o con una distribución errática de lluvias durante la época de mayor demanda hídrica, donde los manejos con CCV resultaron en menores rendimientos.
                  • La calidad del mosto no se vio afectada respecto a los manejos realizados, salvo en aquéllos casos donde el rendimiento fue menor cuyos contenidos de sólidos solubles totales se incrementaron.

Estas conclusiones son la mejor aproximación que se ha podido obtener a partir de la información extraída de todos los trabajos seleccionados. En muchos de estos trabajos, y afectando a todos los niveles de clasificación establecidos, se ha observado que adolecen de recoger toda la información que consideramos necesaria, como la dosis de riego aplicada y la precipitación ocurrida durante el ciclo y su distribución, el horizonte de suelo explorable por el sistema radicular y algunas de las principales características del manejo de la cubierta vegetal viva o inerte, como es el número de cortes realizados a la cubierta vegetal viva y fechas de ejecución de manejo asociadas a la fenología de la vid.