El proyecto promovido por la Agrupación de Cooperativas Agroalimentarias y por Centros de Investigación de cuatro comunidades autónomas, evalúa su contribución a la conservación del suelo, la gestión del agua, la biodiversidad y la regulación del microclima, teniendo en cuenta sus posibles efectos sobre la producción de uva.
La vegetación que crece entre las filas de un viñedo puede desempeñar funciones que van mucho más allá de cubrir el terreno. Proteger el suelo, favorecer la infiltración del agua, reciclar nutrientes y ofrecer refugio a organismos beneficiosos son algunos de los llamados servicios ecosistémicos: los beneficios que aporta el funcionamiento de la naturaleza a la agricultura y a la sociedad. El proyecto GO_VIÑA-RAÍCES analiza estos servicios para orientar un manejo de las cubiertas vegetales adaptado a las condiciones de cada viñedo.
Uno de sus principales ámbitos de trabajo es la conservación del suelo y del agua. Las cubiertas pueden amortiguar el impacto de la lluvia y frenar el arrastre de tierra. Sus raíces también contribuyen a mejorar la estructura del suelo y a facilitar la entrada del agua. El proyecto estudia estas funciones mediante análisis del suelo, seguimiento de su humedad y mediciones de infiltración, compactación y estabilidad de sus agregados, las pequeñas agrupaciones de partículas que determinan buena parte de su estructura.
La fertilidad y la vida del suelo constituyen otro eje del proyecto. Las cubiertas capturan nutrientes que pueden volver al suelo cuando sus restos se descomponen. Algunas especies, como las leguminosas, pueden incorporar nitrógeno mediante su asociación con bacterias. Para conocer estos procesos, se analiza la composición del suelo y el estado nutricional de las vides, junto con indicadores de actividad biológica que ayudan a valorar cómo funciona este ecosistema bajo nuestros pies.
GO_VIÑA-RAÍCES también presta atención a la regulación de la temperatura y la humedad del viñedo. El manejo de la superficie modifica el intercambio de calor entre el suelo y el aire, con posibles efectos en el entorno de los racimos durante la maduración. El seguimiento de las condiciones térmicas y de humedad permite conocer mejor estas diferencias y su relación con el desarrollo de la vid.
La conservación de la biodiversidad es otro de los servicios considerados. La vegetación puede proporcionar alimento y refugio a insectos y otros organismos, incluidos enemigos naturales de las plagas. El proyecto contempla estas funciones y la diversidad de especies presentes en las cubiertas, aunque una mayor biodiversidad no implica por sí sola un control efectivo de las plagas.
A estos beneficios potenciales se suma la acumulación de carbono en el suelo. Los restos vegetales aportan materia orgánica, cuya evolución se estudia mediante análisis de carbono orgánico y, en algunas parcelas, mediciones de emisiones de CO₂ y de biomasa. El guion también considera la protección de la calidad del agua frente al arrastre de sedimentos y nutrientes, así como el valor paisajístico de los viñedos con cubierta.
El reto es compatibilizar estos servicios con las necesidades del cultivo. Las cubiertas consumen agua y nutrientes y, si la competencia es excesiva, pueden reducir la producción. Por ello, GO_VIÑA-RAÍCES evalúa también el estado hídrico, la nutrición y el rendimiento de las vides. Su objetivo es aportar criterios para elegir y manejar la cubierta según el suelo, el clima y la disponibilidad de agua, buscando beneficios ambientales compatibles con una viticultura productiva.

Vista aérea de algunas parcelas experimentales en CICYTEX.